Cómo usar tus sueños para hackear tu yo consciente y escribir

Afterpunk, Columnas


hackear tu yo consciente

Hará nada, dos días, que recibí un mensaje de un signo que soñé hace varios años.

Entiendo signo como señal. No desvelaré la incógnita porque quiero mantener el misterio, la intriga. Además este AfterPunk se trata más bien de los sueños, que son materia de la literatura, según pienso.

He soñado, como todos, varias cosas: lugares, escenas, personas. Una vez soñé a Mayra, yo tenía 18 o 19 años, la soñé pero no la conocía. La conocí meses más tarde, le pedí su número telefónico y ese mismo día por la noche le marqué, le conté el sueño, que lo recordaba como una película, y le dije al final del relato: resulta que eres la mujer de mis sueños. Ella rio. Quizá la vi un par de ocasiones y fin de la historia

Tuve otro sueño premonitorio, me pregunto si no todos los sueños lo son. Esta vez soñé a María. En el sueño supe su nombre (en el sueño de Mayra no lo había sabido). Conocí a María y tardé años en decirle que antes de conocerla la había soñado. Le conté el sueño en una carta, bueno, se lo conté a medias. Y no se los voy a contar a ustedes porque no viene al caso. Ahora sé con toda seguridad que el sueño no se hará realidad, pero no es que quisiera que sucediera, nunca fue mi objetivo. La cosa con los sueños, pienso, es desentrañarlos y convertirlos, si es posible, en literatura.

hackear tu yo consciente

 

A lo mejor no me he explicado, no es que no quiera contar nada en este texto, es que las circunstancias son meramente circunstanciales. Lo relevante es que un individuo sueñe y entonces viva una otra realidad que, digamos, no existe. ¿Se han preguntado cómo ocurren los sueños? Tengo una hipótesis. No es científica.

Supongo que aunque dormidos seguimos presentes. Nuestra presencia más que espiritual es intelectual. Es decir que nos involucramos con las cosas del mundo. ¿Cómo? No tengo ni puta idea, pero es una posibilidad. Mientras dormimos el presente sigue transcurriendo, nosotros no nos apartamos de ese fluir. Y tampoco nos sometemos a no participar del juego. Entonces nos insertamos por medio de algún mecanismo que desconocemos, pero que llamamos sueño. Las cosas que ocurren en los sueños, en ese sentido son reales, en el sentido epistemológico no. ¿Por qué digo esto? Pienso que abarcamos la totalidad de la realidad, queramos o no. No depende de nosotros, sino de que somos una cosa que está en constante movimiento. Entonces no se nos permite un instante de suspensión. Participamos de cualquier forma. Mientras tengamos signos vitales. Como no vamos a entender el procedimiento, sería interesante, y posible, optar por manipular el mecanismo. Podríamos hacer que en nuestros sueños seamos entes productivos para nuestra vigilia.

No voy a presumir de que lo he logrado, pero he intentado varias técnicas. He hackeado mi yo consiente a través de mis sueños. Digamos que me he sanado, aunque el término dista mucho de lo que pretendo decir. Tal vez es más preciso decir que me he programado respecto a mi forma de estar en el mundo. Mi forma de estar en el mundo responde a mi interés en la literatura.

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Muchas de las cosas que he escribo han sido arrancadas de mis sueños, planeadas en ese lugar. He hecho que mis sueños funcionen de acuerdo con mi oficio. En ese aspecto podría decir que no descanso, que opero en relación al fenómeno escritural. Ahora bien, eso no quiere decir que mi escritura funcione, pero es mi vía para relacionarme con el mundo. Y si esa es mi vía, ¿por qué no habría de someterla a mi voluntad? Y por voluntad quiero decir: decidir qué hacer con ella.

Hace mucho tiempo yo, escribía versos, que podrían caber dentro de la poesía. Pero ansiaba escribir prosa; largas líneas como las vías del ferrocarril que formaran luego un relato. Y parece que lo he logrado. No solo a través de los sueños, sino con la práctica de la escritura en esta dimensión. He logrado componer textos con forma de literatura, que además se comprendan en el contexto lingüístico. Y bueno compartiré una cosa que hago en este momento, no es precisamente una técnica, sino una dinámica, una repetición.

Mañana tengo que escribir un texto para otra persona. He leído sobre el tema. Analicé la bibliografía sin consultar los autores, pero los conozco aunque sea de nombre. El texto es de carácter académico, sé cómo debe escribirse, lo que me hace falta es la forma en que debo presentarlo. Esa forma la voy a arrancar de mi sueño de esta madrugada. No sé cómo sucede, la cosa es que me dormiré y soñaré o no. Cuando me despierte, y sin levantarme de la cama, podré escribir el texto. Podría hacerlo ahora, no estoy cansado, pero prefiero usar el sueño, mato dos pájaros de un tiro. No lo hago siempre, a veces sí, a veces no. No descubrí al azar esta forma. Lo practiqué, me lo impuse. Y un día funcionó.

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Hay días en que me trabo cuando escribo, escribir es mi trabajo, de eso vivo (como el zapatero de reparar zapatos). Entonces o abandono el texto para otro día, o bien, tomo una siesta. Cuando tomo siesta sueño, no sé por qué. A lo mejor el sueño repara las neuronas o las somete a algún tipo de cosa química y hace que funcionen mejor. La cosa es que después de la siesta, puedo con el texto que trabajo. Hago trampa, lo sé, porque parece que hay personas que nunca sueñan.

Mis siestas no duran más allá de 10 minutos, y no las tomo diario, son esporádicas. Mi periodo de sueño en un día de 24 horas se compone de cuatro o cinco, puedo mantenerme despierto 30 horas sin mayor problema.

Tengo mi propio récord de horas consecutivas sin dormir, y les aseguro que es monstruoso. Dice mi madre que nunca me gustó dormir, que de bebé lloraba y luchaba contra el sueño. Hasta que un día le encontré utilidad, pero tarde varios años, varios. Antes pensaba que dormir era como estar muerto, ahora, sin embargo, sostengo que es otra forma de abordar la realidad. No amo estar dormido, duermo lo indispensable. He aprendido a manejarme por periodos. ¿Y les digo una cosa? Aunque parezca que me estoy regodeando de ello, la verdad es que es una puta mierda, pero me funciona para lo que de verdad me gusta, que es la literatura. Disciplina, le llama mi padre.

No es que siempre me duerma escuchando música, de hecho prefiero el silencio, pero Human Drama es uno de mis arrullos favoritos. Buenas noches.

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Khonde
Written by Khonde

Redactor y lingüista aficionado. Gusta del fernet-branca, la literatura y la buena comida. Actualmente escribe para Yaconic, La Jornada, Fang, Radio Zacatecas. Como investigador desarrolla un tema que ha dado por llamar Ingeniería de la escritura. Su signo zodiacal es leo, le gustan los zombies y escribirle cartas a Alicia.

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