El huracán Patricia y el aleteo de una mariposa

Afterpunk, Columnas

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El acto de despertarse podría ser sintetizado como una eclosión. Porque abrir los ojos de nuevo a la vigilia es tan parecido a salir de un huevo que muchos de nosotros incluso amanecemos desnudos, como si acabáramos de llegar al mundo.

Con todo y mi desnudez estoy dispuesto a levantarme y batallar  y reventarle la cara al primer primate que se me ponga enfrente. Entiendo así  la violencia porque nací en un barrio popular donde había que aprender tres disciplinas para sobrevivir: pelear, chiflar y bailar. Nunca aprendí a chiflar y por ese motivo una vez me dejaron inconsciente frente a mi casa. De la paliza que me dieron conservo una cicatriz en la mitad de la barbilla.

Me planteo lo siguiente: si hubiera tomado la decisión de coger otro camino o de no llegar a casa, tal vez no tendría esta marca. O, es decir, si ese día no hubiese salido de casa, seguramente nadie me habría golpeado. Pero resulta que una mariposa aleteó en algún lugar de Australia y salí, y regresé y me dieron una tunda. Esa misma mariposa ocasionó el huracán Patricia. Así que la golpiza que recibí merece la pena (y la cicatriz) a cambio de que Paty, de repente, perdiera fuerza y se convirtiera en una simple llovizna.

 

Huracán Patricia desde el espacio

Huracán Patricia desde el espacio

Con esto no quiero decir que celebro la dejadez de Patricia. Al contrario, lo lamento. Ustedes saben que soy de esos hombres que solo quieren ver arder el mundo y que disfruto el caos y el desamparo. Quisiera tener la oportunidad de apretar el botón que exterminara a la humanidad; quisiera tener el privilegio de vivir el fin del planeta. De repente nuestro huracán planteaba eso, pero se echó pa’tras, se acobardó.

Patricia había sido anunciada como el Armagedón, el huracán más grande, violento, mortal de la historia merecía todo ese despliegue mediático  y todas las previsiones que se tomaron. Era como si la Attacus atlas hubiera aleteado millones de veces por todo el planeta y su efecto de mariposa desatadora del caos no fuera contenible. Pero quién sabe que hicimos bien en la otra vida —como comunidad, como sociedad— porque en esta no hemos hecho bien nada, que Pat se degradó. Es lo bueno de habitar la caja del gato de Schrödinger, todavía nos gobierna la incertidumbre. Aunque en un universo paralelo, según Hugh Everett y sus many-worlds, otro México sufrió las consecuencias del huracán.

attacus

Mariposa atticus atlas

A lo mejor la Attacus atlas soñó que era Chuang Tzu, o al revés, y decidió no causar el huracán a cambio de ocasionar, entre otras cosas, que me partieran la cara, que se fugara el Chapo por segunda vez de un penal de máxima seguridad, que México fuera gobernado por imbéciles durante décadas, que se vendieran los recursos naturales de este país y que primara la pobreza en el territorio nacional. ¿Cómo saber cuál de todas las decisiones que hemos tomado nos han salvado, o perdido?

Despertarse a cierta hora, con la alarma de un despertador, es una decisión que impactará en el día. La alerta es nuestra pequeña mariposa, una western pygmy blue; no prevenirnos para el tráfico chilango, no salir con la debida anticipación hará que lleguemos tarde al trabajo o a una cita, es nuestra Patricia particular. Con esto quiero decir que todos los fenómenos de grandes magnitudes pueden confrontarse a pequeña escala en lo cotidiano. Todos los días vivimos un desastre, quizá porque nosotros mismos somos el desastre. Somos nuestros propios agentes del caos.

Finalmente, como agentes de nuestras desgracias podríamos pensar en la posibilidad de lo posible: el futuro. Porque ahí es donde vamos a vivir.

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Si bien no necesitamos carreteras —y los Cubs no serán campeones de la Serie Mundial de 2015—, el futuro es algo que se alcanza a sesenta minutos por hora dijo Clive Lewis, no estaría de más prevenirnos antes de llegar al día de mañana. ¿Cómo es el país-sociedad en el que quiero vivir? En el mío, en mi futuro, no cabe el aparato político del presente, ni la estructura económica que impera en el ámbito internacional.

Dice por ahí un meme que Patricia apenas tocó México y le robaron cuatro categorías. La noche que me tundieron me resistí a un asalto. Si no construimos el futuro, este país seguirá siendo el botín de unos cuantos.

A lo peor, el aleteo de la Attacus atlas nos dejó sin Rockdrigo.

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Khonde
Written by Khonde

Redactor y lingüista aficionado. Gusta del fernet-branca, la literatura y la buena comida. Actualmente escribe para Yaconic, La Jornada, Fang, Radio Zacatecas. Como investigador desarrolla un tema que ha dado por llamar Ingeniería de la escritura. Su signo zodiacal es leo, le gustan los zombies y escribirle cartas a Alicia.

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