En este preciso minuto, hay más escritores que nunca en el planeta

Afterpunk, Columnas

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Me ha llegado una invitación a la presentación de un libro de una persona que conozco que en su momento se presentó a sí mismo como escritor.

“Yo también soy escritor”, recuerdo que dijo. El enunciado de esa declaración, la forma en que mi interlocutor construyó la sentencia, me incluía a mí como parte del gremio, gesto que agradecí con una ligera sonrisa. Cada semana en mi Facebook aparecen al menos dos eventos que consisten en novedades literarias. Eso quiere decir que en un año se habrán publicado más de cien libros nuevos, tan solo en la Ciudad de México. Si mi profesión estuviera relacionada con análisis estadísticos, con base en ese indicador, la presentación de libros, podría resolver que la escritura profesional y probablemente remunerada es una de las actividades predilectas de los ciudadanos chilangos. Además, diría que, seguramente existen más escritores que médicos y taxistas. Y si alguien intentara rebatir mis conclusiones, lo remitiría a los datos feisbuqueros como el argumento más contundente de la hipotética investigación.

 

Lo que digo es real, en número redondos, vivimos en un momento en el que la escritura es una moda (un uso que se sigue de manera pasajera), no solo en el ex De eFe, nunca como ahora ha habido más practicantes del ejercicio escritural.

 

¿La escritura salvará el mundo? No. La poesía no lo hizo. No sabemos qué función cumple la escritura, si es que ese es su fin. Los que vivimos de esto quizá creemos que nos sirve para comer y vestir, lo cual es cierto. Pero para eso podemos lavar coches o emplearnos como agentes de tránsito.

Hace dos días de golpe me vino a la cabeza un pensamiento relacionado con la lectura, pensaba que en ese momento seguramente había más lectores que nunca en la historia del mundo. Algo similar sucede con la escritura, en este preciso minuto hay más escritores que nunca en el planeta. De verdad, piénsenlo un poco. Piensen en la cantidad de gente que lo habitamos, piensen que la masificación de la escrito-lectura es un fenómeno reciente. Y a menos que haya habido otra época que nos superara en número de habitantes, no hay manera de rebatir la tesis que expongo: vivimos la edad de la escritura.

Ahora bien, ¿para qué sirve entender ello? No lo sé. Es probable que para nada. Es probable que la escritura como herramienta o especialidad, ventaja, cualidad, no sirva para absolutamente nada. Y al mismo tiempo sirva para todo. Para construir un relato y luego meterlo a un libro, presentar ese libro y ser aplaudido.

O sea que con el arte de escribir pasa lo mismo que con las computadoras, hay gente que tiene una súpercomputadora y la usa para jugar Age of Empires, en vez de modelar naves espaciales o armas de destrucción masiva. Hay gente que escribe para ganar becas y premios, o publicar libros.

La cosa es que somos changos cortando limones con espadas láser.

Pero no se equivoquen, celebro que la gente escriba, celebro que la gente haga con el lenguaje lo que le dé la gana. por ejemplo, esta tarde, celebro que la escritura también pueda usarse para componer canciones, como la de Erick Fiesco.

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Khonde
Written by Khonde

Redactor y lingüista aficionado. Gusta del fernet-branca, la literatura y la buena comida. Actualmente escribe para Yaconic, La Jornada, Fang, Radio Zacatecas. Como investigador desarrolla un tema que ha dado por llamar Ingeniería de la escritura. Su signo zodiacal es leo, le gustan los zombies y escribirle cartas a Alicia.

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