La belleza del fútbol y la escritura como camino a la felicidad

Afterpunk, Columnas

La belleza del fútbol y la escritura

Vi la noche del domingo por YouTube el gol de Suárez featuring Messi, ese que todos los periódicos pusieron en primera plana, el homenaje a Cruyff.

Un gol bestial, por inesperado. Un gol de potrero. Y acabo de revisar la tabla de posiciones de la Liga Premier de Inglaterra, el Leicester sigue en primer lugar.

Me gusta el fútbol y de niño lo jugué, lo mal jugué. Me di cuenta pronto que nunca jugaría siquiera en tercera y tampoco me lo puse en la cabeza. Me gustan las estadísticas (debido quizá a que el béisbol, mi deporte favorito, está lleno de ellas). Y desde que nació YouTube me gusta mirar una y otra vez ciertas jugadas futboleras. He visto entre ayer y hoy el gol de Suárez más de 15 veces.

Tengo pequeñas obsesiones respecto a la belleza, y para mí la belleza es un camino a la felicidad. Lo de Suárez-Messi y lo del Leicester (un equipo pequeño plantando cara a los clubes más ricos del mundo) no puede tener otro calificativo que: lo bello. Disculpen si sueno banal, o no lo disculpen. Ambos hechos son bellos, incluso fuera de mi criterio. Ambos fenómenos han roto por un instante el transcurso de la historia. Y lo bello regularmente tiene esa cualidad: La rompe. (Lo que significa: hacer algo fabulosamente, increíble.)

He pasado más de dos meses fuera del ex De eFe. Voy a volver a un lugar llamado Ciudad de México. Me sentiré extraño, no es el mismo lugar que dejé, es otro. Lo sé porque los nombres tienen carga semántica, fuerza, sino. Podría decir ahora que la Ciudad de México no es el lugar en el que quiero estar, quizá sería cierto. Tampoco es este, desde donde escribo, mi lugar. Es probable que físicamente no tenga un lugar en el mundo.

A mí me gustaría estar siempre donde ocurre lo bello, en el estadio del Barça, por ejemplo. O bien, y en esto atiendo exclusivamente a mi propio criterio, junto a ella. Una ella que podría tener cualquier nombre, pero como la Ciudad de México, solo tiene uno.

La belleza del fútbol y la escritura

Otro lugar bello sucede en la escritura. No tengo un lugar físico predilecto (exceptuando un cuerpo), pero sí una sustancia. Una sustancia que se reúne con signos, símbolos, trazos y sonidos. Y con la escritura realmente no importa si estoy en la Ciudad de México o Yakarta o Marte.

Supongo que tengo que agradecer que la escritura sea no solo mi trabajo, de ella me mantengo, sino el lugar donde puedo estar; un lugar además bello. Un lugar económico, se vea por donde se vea resulta práctico llegar a ella con un ordenador o lápiz y papel. Un lugar portátil y que se adecua a infinitud de medios, formas, credos.

Creo que no podría definir la belleza que hay en ello, o podría decir que «la escritura la rompió (en la historia)».

Además con la escritura es posible acceder a otros tantos lugares bellos, como el cine. Yo también podría vivir medio siglo en salas cinematográficas, sin tener predilección por el género o tipo de filmes; no es un argumento que necesite para sentarme a ver una película, casi puedo disfrutar de cualquier cosa. En ese sentido ni soy snob ni cinéfilo, sino un hincha que acude al estadio.

Voy a terminar de escribir esto, veré por enésima ocasión el Suárez-Messi, pero antes me gustaría nombrar un lugar bello por medio de la fórmula de la peli de Superman: En donde he estado, S significa Sara.

Juan José Arreola escribía un palíndromo, a propósito de S: Sara más amarás. No se por qué me viene a la cabeza el dato.

(Sara la rompe.)

 

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Khonde
Written by Khonde

Redactor y lingüista aficionado. Gusta del fernet-branca, la literatura y la buena comida. Actualmente escribe para Yaconic, La Jornada, Fang, Radio Zacatecas. Como investigador desarrolla un tema que ha dado por llamar Ingeniería de la escritura. Su signo zodiacal es leo, le gustan los zombies y escribirle cartas a Alicia.

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