La extraordinaria búsqueda del fantasma de Nelson Oxman continúa…

Afterpunk, Columnas

nelson oxman

Hace unos meses escribí sobre Nelson Oxman y su novela La leyenda escandinava.

El artículo fue publicado por Yaconic en su versión impresa y digital para un número especial que se llama Outsiders. Los lectores recibieron la entrega con júbilo y expectación; algunos comentaron que les encantaría leer la novela, de hecho me pidieron que la digitalizara y la subiera a la red. Yaconic tituló la nota: «Nelson Oxman: Un fantasma de Escandinavia». El día que presentamos la revista, mi participación versó en torno al misterio oxmaniano: nadie parecía reconocerlo, o todo mundo lo negaba, no existía. Sin embargo los documentos que encontré refutaban cualquier coartada.

Yo conocí la leyenda de Oxman por medio de Laura Hernández. Confieso que cuando Laura me prestó el libro, tardé meses en abrirlo. En cuanto lo leí y descubrí al autor, me di cuenta que lo que tenía frente a mis ojos era una literatura diferente a la que se supone parte del canon mexicano. El autor en la novela relataba un fragmento de la historia de la colonia Escandón, hablaba de sucesos posiblemente reales que acaecieron en la Ciudad de México durante la década de los ochenta, pero su tratamiento no cabía dentro de la literatura mexicana, era superior. El fenómeno resultó completamente explicable porque Nelson era chileno. Un chileno, otro, escribiendo sobre la cotidianeidad del De Efe, como Roberto Bolaño.

Nelson era nuestro fantasma, seductor. Laura y yo (más Leandro) rastreamos lo más que pudimos, y con el material hallado redacté el artículo. En su novela, Oxman, habla de una realidad que a mí me llegó por susurros: las pandillas tipo Panchitos asolando la urbe. En el relato se cuentan los códigos, los robos, las formas de relacionarse, se cuenta la hechura de la novela misma. El escritor que dentro de la novela toma anotaciones para escribir la novela, y se habla todo el tiempo a sí mismo. Una gran diferencia respecto a la literatura mexicana que opta por dirigirse al auditorio. Esa es una disimilitud sustancial y determinante de la literatura mexicana y la chilena. Mientras que la mexicana apela a lo protocolario, la chilena se desentiende del público. Oxman escribió para sí mismo, cualquier autor mexicano escribe para ser aplaudido.

la leyenda escandinavia

En este momento cabe preguntarse por qué recurro a Oxman si se supone que es un fantasma, que no existe, que hemos agotado los recursos para conocerlo. Nelson murió en 1989, que es el mismo año que se publicó su novela, por causa del SIDA. Ignoro si la gente pueda morir de SIDA, lo que sé es que mueren porque el virus los derrota y cualquier otra infección los mata. Si no hubiese muerto, seguramente ocuparía un lugar privilegiado en la escena cultural del país. Quizá junto con Bolaño representaría la literatura chileno-mexicana, una corriente que tendría que ser estudiada. Pero bueno, he aquí la confesión, el argumento real del AfterPunk de esta semana: he recibido un correo de una persona que conoció a Oxman, que cursó con él la secundaria y que apela al público, —al lector—, para enterarse de otra persona.

Queremos construir el futuro. Queremos saber si el efecto mariposa es posible. Si ello está al alcance de nuestras posibilidades. Si de verdad gozamos de libre albedrío. Este texto tiene la función y la misión de encontrar a alguien, porque otro alguien quiere saberla. Además, porque de encontrarla desvelaríamos incógnitas de Nelson. Este texto se va a convertir en uno de esos programas de concursos que reúnen a dos personas, si eso es posible. Así que les pido que reproduzcan tanto como puedan este AfterPunk y que role en México, en Chile, en todo el mundo.

A continuación pego el correo que me envió Fernando Curiqueo Vásquez:

Te escribo a propósito del artículo tuyo sobre NELSON OXMAN. Fui compañero suyo en la educación secundaria. Estuvimos en el mismo curso varios años, luego nos separamos. El liceo se llama (existe todavía) Juan Antonio Ríos, ubicado en la Comuna o Municipio de QUINTA NORMAL, en Santiago. Incluso, una vez me invitó a su casa donde conocí a su hermana, de la que por cierto quedé enamorado platónicamente. Creo que también tenía un hermano. De esto último no estoy seguro. Me sorprendió su muerte tan prematura. Igualmente, me sorprendió su veta de escritor; no lo habría imaginado. Si esta nota la pones al pie de tu artículo sobre él, ojalá la lea su hermana que espero sí esté viva. En caso que sea así, saludos a ella.

Finalmente, creo que también estudió la primaria en la misma escuela que yo: Escuela Experimental SALVADOR SANFUENTES. Casi estoy seguro que sí… hace tantos años.

Abrazos.

Ojalá que puedan ayudarlo.

Cuando terminen de leer esto, les recomiendo a los Misfits y el cóver que le hacen a Ritchie Valens.

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Khonde
Written by Khonde

Redactor y lingüista aficionado. Gusta del fernet-branca, la literatura y la buena comida. Actualmente escribe para Yaconic, La Jornada, Fang, Radio Zacatecas. Como investigador desarrolla un tema que ha dado por llamar Ingeniería de la escritura. Su signo zodiacal es leo, le gustan los zombies y escribirle cartas a Alicia.

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