La lectura, ¿una forma de acceder al futuro?

Afterpunk, Columnas

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La lectura es una práctica privada y solitaria, incluso por encima de la escritura.

Cuando acudo a un libro, no importa el tema que trate o si es literatura, regularmente busco en la red sobre algún detalle que haya capturado mi atención. Si la lectura se comprende como una continuidad de la ficción, entonces salir de ella es una interrupción para volver a la realidad. La figura del lector también podría explicarse como la vida del ermitaño que vive en la cueva. Cada que el ermitaño sale de la cueva, que es la lectura, entra al mundo. Lectura y realidad son dos dimensiones que coexisten. El asunto con ser lector es que esta práctica puede implementarse en otros campos. O creo haberme dado cuenta de eso este día. Así me percibo. No sé cuánto tiempo llevo de lector en general, no era algo que hubiese reflexionado con anterioridad.

A diferencia de la lectura, hay prácticas que enteramente tienen rasgos sociales, como ver un juego de fútbol. Sin embargo, ahora me veo sentado frente a la computadora con una pila de libros a mi izquierda, hojas con anotaciones a la derecha y un reloj de arena que a veces uso como cronómetro. Estoy en casa, solo. De hecho estoy en el cuarto donde duermo. Como si estuviera escribiendo o leyendo, pero veo el Tigres contra Pumas en internet. Abro ventanas en el navegador para buscar algún dato referente al partido. Lo comprendo: No estoy en casa como si estuviera leyendo, estoy leyendo. De alguna forma he trasladado mi yo lector y lo he aplicado a mi yo televidente. Y me pregunto: ¿Qué mierdas haría en un estadio o en una cantina? Ni siquiera presto atención a la narración, la tengo en un volumen bajo y conecté los auriculares, que no tengo puestos. Hay silencio, como cuando leo.

Eso sí, el contexto que he creado gira en torno a lo que veo. Las páginas que abro, Twitter, Facebook, guardan relación con ello. Rastreó datos, biografías de los involucrados, reseñas sobre otras finales, textos literarios que hablen de fútbol. Mientras se desarrolla el partido, expando la búsqueda a la guerra y a la épica, porque es pertinente: Pumas se levanta del 3 a 0.

Como soy lector, relacionó a Gignac con Roland y me digo: «la va a meter el galo», y el galo se revuelve y anota. Era la cuestión, me digo, la literatura como una forma de acceder al futuro, buscando en el pasado. Y luego que se van a penales, el Tuca que le dio un campeonato a los Pumas contra el América, tiene que liquidar la tragedia, es decir: derrotarlos. No va a pasar de otro modo. El héroe traiciona.

Me gusta entender que los relatos deportivos pueden ser tratados desde la épica y que, aunque no sé la razón, puedo abordarlos como lector. El lector que reúne los datos que ha cifrado el escritor, un lector que es más un investigador que un receptor pasivo. Desde luego no celebro que haya convertido una práctica social en un quehacer privado.

Debería estar en el estadio o en una cantina, gritando goles y mentando madres. Solo que entonces, si pudiera hacerlo, no lo haría. No vería el fútbol porque no podría filtrarlo a través de la lectura, que es mi forma de abordar el mundo.

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Ahora creo que lo que no entiendo o no me interesa, ocurre porque no he encontrado la manera de tratarlo por medio de la lectura. Con esto no quiero decir que es necesario convertir toda práctica en privada, las fiestas me gustan, son un quehacer público, las entiendo como sucesos que ocurren en el presente, nunca en el futuro ni en el pasado. Las fiestas para mí son actos performativos. Como actos performativos, pienso, se anclan al presente y detienen el tiempo.

Supongo que como yo, cada persona cuenta con un filtro para acceder a la realidad, es decir, una perspectiva. O dicho de otro modo: un método. El fenómeno es el mundo y las cosas que ocurren en «eso», y cada uno de nosotros es un científico que le aplica un método para descifrarlo, desentrañarlo y explicarlo. El tema es que funcione el método elegido, no si es correcto o falso, además todo método se puede falsear. Me gusta esa manera de percibirnos, como científicos. Y como científicos tenemos la obligación de dudar de todo. Si fuera futbolista diría que el mundo es una pelota que rueda, soy lector, el mundo es una biblioteca.

Y yo estoy solo en la cancha.

 

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Khonde
Written by Khonde

Redactor y lingüista aficionado. Gusta del fernet-branca, la literatura y la buena comida. Actualmente escribe para Yaconic, La Jornada, Fang, Radio Zacatecas. Como investigador desarrolla un tema que ha dado por llamar Ingeniería de la escritura. Su signo zodiacal es leo, le gustan los zombies y escribirle cartas a Alicia.

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