La lectura y la escritura me conectan a la realidad

Afterpunk, Columnas

literatura y escritura

Me desperté, vi hacia mi derecha, encontré un vaso a la mitad con agua.

Si hay una cosa que me gusta hacer y recomiendo es beber un vaso de agua antes que cualquier otra actividad matutina. No ha mucho que descubrí el placer que ello implica. Bebes el trago de agua y tu organismo lo agradece. Estiré la mano, cogí el vaso y el agua entró de un borbotón en mi garganta.

Solo que era ginebra. La noche anterior había estado echando ginas mientras veía cualquier cosa en la TV. Se me quedó la mitad del vaso, no lo recordaba. Y esa fue la primera vez que desayuné un trago de alcohol. Nunca me había pasado. Nunca he desayunado como un campeón: caguama y churro. El efecto ginebroso fue entre somnífero y místico. El resto del día bebí tres tragos más. El mundo corría a una velocidad de parsimonia, soportable, casi amable.

Tampoco tiene mucho que me aficioné a la ginebra. Soy de ese tipo de personas que tienen aficiones temporales, coyunturales, incapaces de permanecer en algo. Supongo que no podría jurar ante un altar o un juez un «para siempre» a otra persona porque un día, lo sé, descubriría a una «Ginebra» junto a mi cuerpo, que me embelesara. No podría quedarme en ninguna bebida, o cuerpo, o lugar, o mundo, este mundo, si no fuera porque hay dos motivos que me mantienen conectado con esta realidad: la práctica de la lectura y la escritura.

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La ginebra, la lectura, la escritura, son filtros para abordar la realidad, o entenderla. La realidad es algo lógico, porque sucede, inocente, objetivo. La ginebra, la lectura, la escritura, además son vínculos que funcionan para descifrar lo relatado por el otro. La realidad es un relato que se construye por el ser colectivo, donde como ente individual no se tiene ninguna injerencia. En ese sentido el individuo funciona más como un lector, o un detective (a veces lector y detective son sinónimos), pero no como relator o cronista. Cada día que despertamos entramos a la narración, como lectores y protagonistas, a menos que no salgamos de nuestra casa y vivamos aislados. Es decir que el contacto con el otro, la interacción, nos convierte en participantes de, digámoslo así, la literatura del mundo. La ginebra, la lectura, la escritura, son herramientas de traición, nos delatan, porque nos hacen visibles; herramientas de traducción, porque son filtros para categorizar las cosas del mundo.

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La Feria de los Libros

Hace un mes Arfaxad Soriano y Lesly Terrones me invitaron a Radio UNAM, a un programa llamado la Feria de los Libros, como parte de las actividades de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería y la Facultad de Ingeniería. En el espacio radiofónico me entrevistaron acerca de la publicación de Sie7e y de la escritura. Arfaxad subió el programa a la red y me pasó el link, si ustedes lo quieren escuchar.

 

La ginebra, la lectura, la escritura, la radio, la conversación son acercamientos a la realidad, que es el otro: en el otro siempre está lo real y eso es tan tentador, que seduce.

Quizá «Temptation» sea la pieza que más he escuchado en la vida.

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Khonde
Written by Khonde

Redactor y lingüista aficionado. Gusta del fernet-branca, la literatura y la buena comida. Actualmente escribe para Yaconic, La Jornada, Fang, Radio Zacatecas. Como investigador desarrolla un tema que ha dado por llamar Ingeniería de la escritura. Su signo zodiacal es leo, le gustan los zombies y escribirle cartas a Alicia.

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