Las editoriales cartoneras crecen donde otras editoriales tiran las cajas que contienen sus “productos”

Afterpunk, Columnas
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Fotografía de Alicia Flores

 

Hace una semana presenté Sie7e, un libro que fue publicado en 2012 en Zacatecas por Cartonera La Cecilia y que ahora es reeditado en su versión chilanga por La Verdura Cartonera.

Si ustedes conocen las editoriales cartoneras, sabrán que esta plataforma es distinta a las editoriales tradicionales o convencionales. En primer lugar, los tirajes son más reducidos. Las portadas tienen un tratamiento cercano a lo artesanal o artístico. Los textos regularmente se acompañan con un discurso visual. Cada cartonera ofrece un formato particular. El libro cartonero es una «pieza», un «arte-objeto», una «cosa». Que no sea precisamente un libro, significa una desventaja, sobre todo en lo relacionado a un motivo casi moral: el prestigio.

Publicar con una editorial cartonera no es tan prestigioso que hacerlo con una convencional. ¿Por qué? Tal vez el punto de quiebre de esta pregunta guarda relación con la diferencia que existe en los calificativos artesanal y artístico, cuando se trata de categorizar la manufactura de una pieza. Los ejemplares hechos por una cartonera se correlacionan con lo artesanal, los producidos por una editorial tradicional si no se vinculan a lo artístico sí representan la norma, lo establecido, lo «bien hecho» (una figura moral).

Se supone que una editorial convencional ofrece productos garantizados, que han sido evaluados, probados, revisados. En el desarrollo del producto han participado las secciones que componen la industria editorial, profesionales de la edición, diseño, publicidad, ventas. Idealmente, las editoriales, publican además a profesionales de la escritura que tienen un target de lectores, consumidores, clientes, que a su vez, garantizan la recuperación de la inversión y una plusvalía.

vLas editoriales cartoneras, si acaso, cuentan con un par de manos que hace las veces de editor, diseñador, agente de ventas, publicista, e incluso de escritor. Muchas cartoneras han comenzado con la autopublicación. Se supone que en estas editoriales se carece de un consejo dictaminador, y esa falta de criterio las convierte en una especie de lugar outsider para outsiders. Las cartoneras incluso se colocan por debajo de las editoriales independientes, estas últimas tratan de reproducir el proceso que rige a las editoriales tradicionales. Las cartoneras son el último cachorro de la camada, condenado a la extinción.

O al menos eso se supone que pasa, pero lo que pasa es que las cartoneras han encontrado su propio mercado. Han generado su propia gama de productos. Sie7e, por ejemplo, no hubiera funcionado en ninguna otra plataforma, fue concebido y hecho para convertirse en un libro cartonero. Pero eso solo lo comprendí el día de la presentación, que estaba en medio de una librería (Marabunta) y que tenía cientos de libros a mi alcance. Mientras ojeaba Sie7e, hablaba sobre cómo fue escrito y quiénes habían participado, supe que no hubiera sido posible de haberlo publicado como un libro tradicional.

Yo veo la sociedad como una red de narraciones; no sólo es una red de intercambios económicos o sentimentales, sino también una trama de relatos.”

Ricardo Piglia.

Dice uno de los textos que componen Sie7e que «todo ha sido obra de nuestro lenguaje», y de eso se trata la construcción de los relatos, de las editoriales y de las cartoneras. En el fondo, más allá de moléculas, partículas, átomos, materia oscura, antimateria, alma, espíritu, las cosas que hemos hecho los humanos están formadas por lenguaje, por sonidos, palabras, signos. Las cosas de la naturaleza, también. Es decir que el universo entero consiste en significados, lo que no nos significa nada, es invisible y carece de sentido.

Las editoriales cartoneras crecen ahí, donde las otras editoriales habían tirado las cajas que contenían sus productos. Donde se supone que ya no había nada, ni palabras, ni escritura, ni lectores. Nacen donde otros no encontraron sentido. Es como si hubieran, las editoriales cartoneras, convertido unos pocos sonidos en otro lenguaje. Un día a alguien en el futuro se le va a ocurrir rescatar el relato de las cartoneras, descubrirá su mito fundacional, y no le va a quedar de otra que sumergirse en un depósito de reciclaje o en los basureros para traer a la realidad de la lengua y la literatura el cartón, como hoy desenterramos los huesos de los antepasados del hombre.

Las cartoneras tienen algo del Do it Yourself Punk, y a lo mejor, quién sabe, un día se descubre que los punks iniciaron lo hecho con cartón.

 

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Khonde
Written by Khonde

Redactor y lingüista aficionado. Gusta del fernet-branca, la literatura y la buena comida. Actualmente escribe para Yaconic, La Jornada, Fang, Radio Zacatecas. Como investigador desarrolla un tema que ha dado por llamar Ingeniería de la escritura. Su signo zodiacal es leo, le gustan los zombies y escribirle cartas a Alicia.

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