¿Qué significa soñar con galletas de la fortuna?

Afterpunk, Columnas

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Diana Garza, Javier Raya y yo, entramos a una galletería. Buscábamos una galleta de la fortuna.

 

No sé si la encontramos, porque no recuerdo más acerca del sueño. Fue un sueño, como otros, donde ocurrió la búsqueda del «artefacto». La mañana siguiente desperté y tuiteé lo que acabo de escribir. Cuando lo leyeron, Diana fue a buscar su galleta, Raya también y yo fui el último en atender el augurio. Mi sueño, pensé, parecía sacado de uno de los textos de Milorad Pavic.

Una galleta de la fortuna es un artefacto, una especie de oráculo o máquina del tiempo. Funciona como objeto de advertencia. Se puede atender su súplica o no, se puede ignorar, nada nos obliga a escuchar la sentencia que lleva en su interior. En ese sentido es como un consejo de alguien, quizá del porvenir. La galleta es también una voz profética, o esa es su meta.

Una galleta dentro de un sueño es un sueño, si consideramos que los sueños son premonitorios (como las galletas); es un hecho redundante.

Estadísticamente, no sé cuántos de los sueños sean premonitorios, y no sé cuántos de los soñadores hagan caso de lo que dicen. Los acontecimientos que transcurren en los sueños pueden ser tomados como datos, y los datos tienen que ser interpretados para sujetarse a un significado o sentido.

Es probable que mi relación con Diana y Raya sea el resultado de un sueño. Un sueño anterior al de las galletas y que no contaré en este texto, ellos saben de qué hablo. Este sueño sería la continuación del anterior, una nueva entrega de la serie. Lo que para otros puede parecer banal —soñar que se entra a una galletería buscando una galleta con dos amigos—, para mí es materia de un desvelamiento que todavía no preciso. Tal vez si hubiéramos encontrado la galleta, el mensaje del náufrago que arrojó la botella al mar, sabría con exactitud de qué mierdas se trata el texto (el sueño también puede ser tratado como una especie de texto).

Si fuera el caso, el sueño de la galleta como texto, estaríamos ante la advertencia de la literatura. Es decir que, ambos sueños podrían caber en la materia literaria a través de un relato o un poema. «El poema de la galleta», o, «Instrucciones para encontrar una galleta en un sueño», podría titularse el conjetural discurso.

Hay una explicación que he repensado estos días, mi forma de esclarecer el sueño: No somos más que personajes del tío Aira. Por eso suceden cosas inverosímiles. La literatura airiana tiene la cualidad de que lo improbable ocurra y se erija como argumento. Ustedes tendrían que leer al César argentino para saber por qué digo esto.

La realidad es esta: Yo soñé que buscábamos una galleta, al día siguiente fui a un restaurante de chinos y compré una galleta que decía: La energía abundará el próximo mes. No sé a qué se refería el augurio cuando dijo «energía», pero lo que más ha abundado este mes es un síntoma de cansancio. Posiblemente se refería a lo contrario. Es lo que pasa con los sueños, que a veces recurren a la paradoja. Ahora voy a dormirme porque de verdad que estoy más desgastado que la suela de un vagabundo.

Dulces sueños, disfruten el arrullo.

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Khonde
Written by Khonde

Redactor y lingüista aficionado. Gusta del fernet-branca, la literatura y la buena comida. Actualmente escribe para Yaconic, La Jornada, Fang, Radio Zacatecas. Como investigador desarrolla un tema que ha dado por llamar Ingeniería de la escritura. Su signo zodiacal es leo, le gustan los zombies y escribirle cartas a Alicia.

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